¿Sabía usted que un buen matrimonio y un cónyuge amoroso ayuda a las mujeres a liberarse del estrés del día? Según el estudio de la Universidad de California, una unión feliz parece mejorar la recuperación fisiológica después del trabajo.
Escoger a la persona adecuada – no perfecta- debe partir de la intuición y el sano juicio, valorando aspectos como: él o ella gozan de suficiente madurez e inteligencia emocional que les permite medir lo que van a hacer y cuál es el proyecto de vida que van a construir juntos, sin que alguno de los dos controle, cargue o domine a su cónyuge; sus metas a nivel profesional se están cumpliendo y se desenvuelve de manera responsable y coherente con lo que él o ella son; viene de una familia sana y respetuosa; no tiene vicios, no es maltrador (a), tiene un buen manejo del dinero y posee y proyecta valores humanos.
Una relación de pareja debe soportarse en cuatro aspectos: afecto, comunicación, sexualidad y manejo del dinero. Si alguna de ellas falla, las demás se afectan.
El primero habla del amor y el respeto (valorar al otro desde mi propia valoración) entre dos personas; el segundo, un diálogo amplio y asertivo en el cual cada uno expresa lo que siente, necesita y proyecta, de manera libre y espontánea, sin lastimar al otro; la sexualidad se relaciona con la manera de comunicarle a la pareja, de forma asertiva, qué quiero, cómo lo quiero, cómo me gusta y qué me hace sentir bien o mal. Finalmente, el manejo del dinero: gozar de un equilibrio a la hora de gastar y ahorrar. No irse a ningún extremo.Cuando estos aspectos funcionan armónicamente y la relación goza de un vínculo fuerte, la pareja está lista para pensar en tener hijos. Según la especialista en educación y orientación familiar Martha Patricia López, ser padres implica un papel clave: asumir y fortalecer el aspecto emocional y efectivo de los niños y, además, encargarse de formarlos para la sociedad desde una base afectiva muy sólida.
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